Alá, el Señor que no amaba a las mujeres

Al comer Eva fruta del árbol prohibido del Paraíso, el Señor, ¡alabado sea!, castigó a las mujeres con 18 cosas: 1) la menstruación; 2) el alumbramiento; 3) la separación de su madre y su padre y el matrimonio con un desconocido; 4) el embarazo; 5) la falta de control sobre su propia persona; 6) una parte menor de la herencia; 7) la posibilidad de ser repudiada y la imposibilidad de divorciarse;  8) el permiso de que los hombres tengan cuatro esposas legales, mientras que las mujeres sólo pueden tener un marido; 9) su reclusión obligada en la casa; 10) la obligación de llevar la cabeza cubierta en su casa; 11) la necesidad del testimonio de dos mujeres para contraponerlo al testimonio de un solo hombre; 12) la obligación de ir acompañada de un pariente cercano para salir de su casa; 13) la imposibilidad de participar como los hombres en las oraciones del viernes y de los días festivos y en los funerales; 14) la inhabilitación para gobernar y juzgar; 15) el hecho de poseer tan sólo uno de los mil componentes que tiene el mérito, y de ser de los hombres los otros 999; 16) el castigo diferenciado que tendrán las mujeres de conducta disoluta el día de la Resurrección, cuando reciban la mitad de tormento que el resto de la comunidad [¡esto no parece ser ningún castigo!; ¿se trata de un error de traducción?] [Esta acotación no es mía. ¿Es de Warraq, de su traductora... o de la correctora de su traductora?]; 17) el período de entre cuatro meses y diez días que deben esperar antes de volver a contraer matrimonio, en el caso de que muera su marido; 18) el período de tres meses, o tres ciclos menstruales, que deben esperar antes de volver a casarse, en el caso de que su marido se divorcie de ellas.

Al Ghazali (1058-1111), Libro de consejos para reyes. Citado por Ibn Warraq, Por qué no soy musulmán, Ediciones del Bronce, Barcelona, 2003, pp. 278-279; traducción de Susana Rodríguez-Vida.